Esteban Bautista no opera territorio…opera ataques

El contraste es brutal, casi pedagógico. Mientras Juan Javier Gómez Cazarín construye poder político desde la calle y las urnas, Esteban Bautista sigue atascado en la grilla de oficina y la descalificación personal como método.

Y la pregunta que pesa no es narrativa, es matemática: ¿de qué cuero han salido más correas?

En el fuego cruzado que se aviva desde el edificio de Encanto y Lázaro Cárdenas, Bautista ha optado por el camino más cómodo y menos efectivo: embarrar, gritar, sembrar dudas. Un estilo que no requiere talento político, solo altavoz y complicidades mediáticas.

Pero vamos a los hechos:

Los números que lo exhiben

En el distrito local 26, representado por Bautista, la radiografía electoral es el retrato de su fracaso territorial:

• PRI: Cosoleacaque y Chinameca

• PT: Pajapan y Tatahuicapan

• Movimiento Ciudadano: Jáltipan, Soconusco, San Pedro Soteapan y Mecayapan

• PAN: Oluta

• Independiente: Zaragoza, con Miguel Ángel Grajales Mateo

¿Y Morena? Cero municipios. Ninguno.

Ni presencia, ni control, ni eficacia.

Y la ironía es gigante: Bautista preside la JUCOPO del Congreso, la posición política más poderosa del estado, y aun así no pudo ganar ni su propio patio. Su misión era consolidar la 4T en su territorio. No lo logró. Ni se acercó.

Del otro lado, el operador que sí gana

En el distrito 25, la historia es distinta porque hay operación real, no discurso hueco:

• Morena arrasó en Hueyapan de Ocampo y San Andrés Tuxtla, perdiendo solo Catemaco por margen mínimo

• Triunfó en Acayucan, Santiago Tuxtla, Saltabarranca y Ángel R. Cabada

• Y amplió influencia en plazas estratégicas como: Córdoba, Tuxpan, Cerro Azul, Chicontepec, Papantla y Poza Rica

Y sí: Tantoyuca, bastión panista por casi 20 años, cayó con Morena gracias a una campaña de tierra encabezada por Roberto Sanromán Solana y la operación territorial donde Gómez Cazarín fue clave. La joya política que Bautista jamás ha podido tocar.

Pitágoras no falla… los operadores sí

¿Cómo explicar que un político con casi cuatro décadas de carrera, como Bautista, no gane una sola elección municipal en su distrito, mientras su contraparte marca agenda electoral incluso fuera de su región?

La respuesta es obvia:

Uno opera para ganar elecciones. El otro opera para ganar ataques.

De cara a 2027, Morena en Veracruz requiere eficacia electoral, no politiquería rancia ni guerra de lodo. Liderazgos que sumen votos, no operadores de odio.